Diospi Suyana en español, “Creemos en Dios”, es el hospital que ha sido construido gracias a la fe que motivó a la pareja de alemanes Klaus para emprender este proyecto en el poblado de Curahuasi en Apurímac. El hospital se especializa en la atención para la comunidad quechua hablante de bajos recursos que, además reciben pacientes de todo el país con las mismas condiciones económicas, siempre con el afán de mejorar la salud para optimizar la calidad de vida de todos los que acceden a sus servicios.

El hospital funciona desde el año 2007 y desde entonces no ha parado de atender pacientes con diferentes casos clínicos, desde consultas médicas hasta cirugías especializadas. En promedio reciben atención 20 000 peruanos al año que, no tienen acceso al servicio de salud del Estado o este no ha podido atender la particularidad de sus casos.

El concepto que hace posible, este milagro médico en los andes es el de la fe en Dios sin excluir la religión que lo profesa, reciben a todo aquel que cree que es él quien hace posible la vida además de aquellos quienes aún no la hacen, les reconforta que después de ser atendidos o servir en él se contagian de este espíritu solidario que hace todo posible; sin importarla altura o la accesibilidad del lugar.

El carácter de servicio es parte de la filosofía que se vive día a día en este nosocomio, quienes han sido atendidos en Diospi Suyana manifiestan que la atención es diferente a cualquier otro hospital en el que hayan estado, desde la amabilidad de todos los que ofrecen el servicio hasta la modernidad de los equipos médicos que, hacen posible la recuperación de aquellos que antes de llegar hasta Curahuasi habían perdido la esperanza de curarse.

La historia del milagro

La pareja se conoce a los 16 años en Alemania y desde que empezaron su relación tenían claro que ambos tenían esa vocación de servicio. Realizaron sus primeros estudios de medicina en su país natal, pero luego realizaron las especialidades de cirugía y pediatría en las universidades estadounidenses de primera calidad, Yale y Harvard.

Una vez terminados sus estudios emprendieron su viaje en busca de un lugar en el mundo en donde construir el sueño de un hospital que atienda a personas que realmente necesiten acceder a un servicio de salud de calidad y no puedan pagarlo. Klaus al llegar al Perú supo que la comunidad quechua era la indicada para recibir esta ayuda, la comuna de Curahuasi cumplía con los requisitos que estaban buscando: la pobreza extrema, una carretera construida para que puedan circular las ambulancias y la alta demanda, es decir que no existan otros hospitales cerca.

Empieza entonces el movimiento para encontrar aliados de la causa, desde el 2004 los esposos han recorrido Europa en busca de ayuda de empresas privadas que puedan realizar donaciones para el proyecto, escribieron una infinidad de cartas a mano y hablaron de él en innumerables reuniones. En este recorrido por el mundo tuvieron tres hijos, el mayor nacido en Alemania, su única hija nacida en África y el más pequeño en Ecuador; esta ansia de ayuda al prójimo les ha regalado una familia con múltiple nacionalidad que se ha instalado en Apurímac para seguir profesando este modo de vida de solidaridad.

El 22 de octubre de 2007 el hospital que, hace palpable el poder de Dios, abre sus puertas para la comunidad más pobre del Perú, en un principio fue difícil ganarse la confianza del poblado; se rumoreaba que robaban órganos, pues para ellos era imposible no desconfiar de un hospital de alta tecnología que se instaura en su olvidada localidad. Los médicos poco a poco explicaron las ventajas de la medicina moderna a quienes solo conocían a curanderos y métodos de medicina natural propias de su cultura; la atención en el hospital y la eficacia de los procesos para devolverles la salud logró que gane prestigio en Curahuasi, la efectividad del centro de salud empezó a expandirse a otras comunidades, hasta llegar a atraer a personas de todo el Perú de bajos recursos en busca de atención médica.

En la actualidad han recibido más de 11 millones de dólares en donaciones y 180 en equipos médicos de alta tecnología. Los médicos que lo dejan todo para mudarse al Perú a ofrecer sus servicios de forma voluntaria pueden renunciar a los lujos que sus altos sueldos les brindan, pero no pueden renunciar a la tecnología que hace posible la efectividad de sus curaciones.

La dinámica del milagro

Los días sábado se reparten los turnos de atención, cada consulta cuesta S/ 4.00, cuando se terminan los turnos son sorteados para que todos puedan recibir atención, aquí no se excluye a nadie. Durante la semana están en funcionamiento 14 consultorios que atienden diversas especialidades desde medicina genera hasta odontología, atendidos por los mejores doctores del mundo que han renunciado a sueldos millonarios en sus países de origen; Australia, Alemania, Estados Unidos; para poder servir a la empobrecida comunidad de Curahuasi.

Las 4 salas quirúrgicas con las que cuenta el nosocomio hacen posible en promedio 160 operaciones al mes, todas realizadas con aparaos médicos de alta tecnología, además de personal que a diario en cada uno de los procedimientos quirúrgicos se encomiendan al poder de Dios, realizando una pequeña oración antes de iniciar la cirugía. Son entre 10 y 14 médicos al año quienes atienden estos procedimientos que no cuentan con una tarifa fija, pues si alguno de los pacientes no cuenta con los recursos para cubrir los bajos costos de las cirugías, entre S/ 50.00 y S/ 100.00 simplemente no se les exige el pago. La comunidad ha sabido agradecer la generosidad de todos los médicos y les dejan a diario en sus casas diferentes productos como plátanos, papa, frutas incluso cuyes.

El hospital además de prestigiosos médicos cuenta con personal que cumple las diferentes funciones que son necesarias para que este funcione dando oportunidad a más de 100 peruanos de acceder a un empleo fijo. Muchos peruanos profesionales también se han sumado a este proyecto solidario, ofreciendo sus servicios de forma voluntaria. Gracias a muchos de ellos se hace posible la atención en el área odontológica que ofrece prótesis dentales que escasean en los centros de salud del gobierno y que por sus altos costos son inaccesibles en centros de atención privada. El centro oftalmológico también es una de las áreas en donde estos profesionales se desenvuelven, realizando desde mediciones a la vista hasta complejas cirugías laser.

Esta ardua labor ha sido reconocida incluso por el actual presidente Pedro Pablo Kuczynski, quien realizó una visita para condecorar a la pareja John, resaltando su servicio a la comunidad peruana sin ánimos de lucro, convocando además a que más peruanos se unan a esta causa.

El sueño de atención médica de calidad solo puede mantenerse si es que la solidaridad se contagia, es por eso que el hospital sigue convocando la ayuda en el Perú y el extranjero, está abierto a todo tipo de donaciones: económicas, implementos, maquinaria, pero sobre todo manos milagrosas que quieran cambiar vidas.

Este es sin duda uno de los grandes ejemplos de lo que la fe, pero sobre todo la vocación de servicio puede lograr; Diospi Suyana hace posible que el acceso a un servicio médico de calidad sea realmente accesible para todos, dando prioridad a aquellos que, han sido olvidados por un sistema de salud que no logra abastecerse. El hospital ha logrado reunir espíritus solidarios que se materializan en equipos de alta tecnología, médicos especializados, atención de primera, pero su máxima expresión se halla en la mejora de la calidad de vida de toda la comunidad quechua y de todos los peruanos de bajos recursos que han logrado recuperarse para continuar con su lucha diaria.

Pueden obtener mayor información del hospital ingresando a: diospi-suyana.de

Sin duda una gran labor digna de imitar, muchas gracias por todo lo que están haciendo por los Peruanos más necesitados.

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